Vivimos en la sociedad de la información, la cual interactua a través de medios tecnológicos como la radio, la televisión, y el internet.
Por ese motivo la educación también se a visto influenciada y a cambiado su esquema educativo tradicional a un sistema educativo virtual, el cual tiene por objetivo brindar educación actualizada a cualquier persona que esté interesada en continuar con sus estudios, en cualquier lugar y en cualquier momento.
Sin embargo ser un estudiante en línea, a pesar de las ventajas que muchas personas piensan que tiene, también tiene una serie de retos.
Se puede disfrutar de la libertad, es decir, no estamos atados a un aula y a un horario, podemos estudiar desde casa o desde el trabajo, pero eso conlleva a que el alumno adopte una conducta más autónoma, sin depender de alguien, aprender a manejar nuevas herramientas tecnológicas, a adquirir nuevas habilidades y competencias, a tener compromiso y responsabilidad.
Las características que deben poseer un estudiante en línea son:
- Actitud proactiva: Un estudiante en línea dispone de un amplio margen de libertad y autonomía, que le permitirá tomar decisiones respecto a su aprendizaje y desempeño, sin perder de vista el objetivo planteado.
- Compromiso con el aprendizaje: El estudiante en línea es responsable de su aprendizaje, pues se convierte en un agente activo y autogestor del mismo.
- Conciencia de las actitudes, destrezas, habilidades y estrategias propias: El estudiante en línea debe aprender a aprender; para lo cual tendrá que generar y potencializar estrategias que le faciliten la recepción y el análisis de la información en cualquier momento, en cualquier lugar, de cualquier forma y al ritmo que decida.
- Actitud para trabajar en entornos colaborativos: El estudiante en línea tiene la oportunidad de conocer a diferentes personas, lugares, estrategias de estudio e historias de vida de las cuales puede aprender. El aprendizaje entre pares enriquece el propio proceso cognitivo.
- Metas propias: Establecer metas y buscar alternativas de solución en caso de tener inconvenientes. En esta modalidad los límites los pone uno mismo.
- Aprendizaje autónomo y autogestivo: Debemos generar destrezas relacionadas con la comunicación, la búsqueda, la selección, la producción, la difusión de la información y el conocimiento.
Los retos para el estudiante en línea son:
- Dejar atrás el aprendizaje dirigido. En esta modalidad tenemos que aprender a ser autogestivos, autocríticos y reflexivos. La decisión respecto a nuestro aprendizaje y desempeño, depende primordialmente de nosotros y de cómo administremos el tiempo.
- Adoptar una actitud crítica y creativa frente a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).
- Cuestionar, replantear, investigar e idear nuevas formas de descubrir, con el impulso de seguir explorando y generar la oportunidad para obtener más conocimientos.
- Evitemos tan sólo memorizar y repetir. Hoy en día es muy importante analizar y procesar la información para apropiarnos del conocimiento y proyectar nuestro saber.
- Adaptarse al trabajo en un entorno cambiante, valiéndose de la creatividad, la comunicación, la colaboración y la resolución de problemas.
- Fortalecer la comunicación escrita, ya que el recurso principal para expresarse en la modalidad en línea, por lo que deberá ampliar los conocimientos relacionados con la gramática, la sintaxis y la semántica.
- Dejar atrás los entornos competitivos. El trabajo colaborativo enriquece nuestro conocimiento y fortalece nuestra capacidad de aprender a aprender.
- Gestión y administración del tiempo. Debemos crear una agenda que nos permita programar todas las actividades a realizar (escolares, personales, laborales), esto nos permitirá administrar los tiempos.
- Destrezas comunicativas. Debemos potencializar nuestras habilidades de lectura y escritura. Evitar el uso excesivo de mayúsculas ya que en un ambiente virtual significa gritar.
El desafío más grande que enfrentamos como estudiantes en línea es poder identificar cuando hay una necesidad de información; trabajar con diversas fuentes y códigos; saber manejar la sobrecarga de información y discriminar la calidad de las fuentes; organizar la información y utilizarla eficazmente. Se trata de navegar en la red, no de naufragar en ella.